Posteado por: Pascual Paricio | Sábado, 5 marzo, 2011

Rambla Argongeña



En la 1ª fotografía y de izquierda a derecha aparecen:
Alfonso y Pascual

En la 2ª fotografía aparece:
La Rambla Argongeña

En la 3ª fotografía aparecen:
Las Quebradas

Distancia de Valencia: 124 km.
Duración de la excursión: 4 horas y 05 minutos, con descansos.
Recorrido: 11,5 kilómetros.
Dificultad: Media-Alta.

Las fotografías las podéis ver en el siguiente enlace:
https://goo.gl/photos/7JmVHKhBSRqs29ij6

Descarga del Track:


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Asistentes: Alfonso y Pascual.

Se ponía complicado el mes, debido a las fiestas de fallas, es por ello que hemos decidido hacer dos excursiones tan seguidas, ya que hasta el 26 de este mes no está prevista la siguiente.

Propuse la Rambla Argongeña, ruta descrita por Esteban Cuellar en su libro: “Caminando por la Comunidad Valenciana Volumen 4 –Ramblas, barrancos y cañones”.

Según el autor, íbamos a descubrir  “una de las quebradas más profundas y encañonadas que tajan la plataforma del Caroche”

Ese prometedor comentario fue lo que me decidió a elegir la ruta.

Cómo es habitual, no todo el mundo tiene la disponibilidad para asistir por lo que acudimos a la llamada, únicamente,  Alfonso y yo.

La hora convenida para salir de Valencia fue las 07:45 horas. Tampoco hacía falta madrugar más, ya que la distancia hasta el lugar de la excursión no era excesivamente lejana y la excursión, en principio y pese  a lo que ponía en el libro de Cuellar tampoco parecía muy complicada.

Alfonso, cual pirata de los montes vino con su Perla Negra.

Daba gusto surcar las reviradas carreteras de montaña con semejante nave.

El autor (Cuellar), para evitar el tramo inicial que es bastante comprometido, propone un desvío por un senderillo que nace a mano derecha, casi al principio de la excursión y que se adentra en el bosque a media ladera del monte por la parte derecha del recorrido.

Nosotros, cual intrépidos aventureros, decidimos desechar atajos y nos introdujimos en la Rambla Argongeña decididos a explorar el terreno.

Para que os hagáis una idea de la dificultad del terreno, hemos tardado casi 45  minutos en recorrer unos escasos 700 metros.

La verdad es que el autor tiene razón y el tramo se las trae. No es para principiantes.  Hemos tenido que hacer varias trepadas  por los enormes bloques de piedra que nos obstaculizaban el paso. Asimismo ha habido varios pasos comprometidos que hemos solventado con maestría, pero con dificultad.

Una vez hecha este tramo, lo volvería  a repetir, ya que soy algo masoca, pero he de reconocer que tiene su dificultad.

Bueno, no adelantemos acontecimientos…

El punto de inicio se encuentra a unos 4 kilómetros de Teresa de Cofrentes. Para acceder a él hay que dirigirse hacia la zona recreativa llamada el Nacimiento. Hay que seguir un estrecho camino asfaltado que tiene varias bifurcaciones.
Cuellar, en su libro, describe perfectamente la forma de llegar.

Son las 09:55 horas cuando, tras las fotografías de inicio, empezamos la excursión.
Descendemos a la rambla por un camino de tierra que nace al frente. Nos adentramos en ella y vemos que unos enormes bloques de piedra, fruto de unos desprendimientos, se interponen en nuestro camino.
¡Quién dijo media vuelta!
¡Unos bloquecitos de roca no nos van a impedir el paso!
Según nos acercamos vemos que la tarea no va a ser fácil. Ha llovido recientemente y los bloques se encuentran húmedos por lo que hay que andar por ellos con precaución.

No voy a extenderme en este punto; solamente indicar que ha habido que introducirse por oquedades entre los bloques y en algunos puntos trepar por ellos buscando el camino correcto. A veces no había salida y vuelta atrás…

Cómo ya he comentado en la introducción, después de 45 minutos de penoso caminar y poco avanzar hemos llegado a la rambla abierta.
¡Que gozo volver a caminar con normalidad!

Giramos nuestras cabezas y observamos con asombro y alivio lo que hemos dejado atrás.

Seguimos avanzando por la rambla durante algo más de 3 kilómetros, vadeando el riachuelo dos o tres veces pues corría algo de agua en algunos tramos. Nos hemos encontrado con varias charcas de agua cristalina.
Tras rebasar unos bancales abandonados, llegamos a las ruinas de una antigua serrería y vadeamos el rio, que ahora sí que tiene abundante agua, por unas piedras puestas para tal fin.
Al frente sigue un camino, pero nosotros seguimos por una senda muy difuminada, a mano izquierda, que va pegada a la margen izquierda del río.

Dice Cuellar que a unos 200 metros hemos de vadear por última vez el rio y que un punto de pintura en unas rocas de la ladera nos sirve como señal. Hemos caminado arriba y abajo dos o tres veces pero no hemos visto marca alguna, por lo que decidimos seguir nuestro propio recorrido rambla arriba.
A unos 400 metros de las ruinas de la serrería vadeamos el rio y seguimos por un marcado sendero que nace al frente. Unos 100 metros más adelante y en unas rocas colgadas sobre la rambla Argongeña nos disponemos a almorzar.
Son las 11:41 horas

Bonito paraje el que hemos elegido para reponer fuerzas. Abajo, en el cauce, tenemos unas magníficas pozas de agua azul turquesa, a derecha y a izquierda. Lastima que aun haga algo de fresco porque apetecía darse un baño.
Tras veinte minutos de descanso y tras los clásicos chupitos de orujo blanco por supuesto…, reemprendemos la ruta.

Cuellar marca su recorrido por encima de nuestras cabezas, pegado a los farallones de piedra rojiza, pero nosotros al no haber encontrado el desvío lo hacemos por el cauce de la rambla. No sé cómo será el tramo superior pero este que estamos acometiendo es espectacular.
Aun ha habido algún trozo dificultoso con mucha maleza y un salto de agua, sin agua, que hemos tenido que sortear por la derecha, por el monte.

A unos 2 kilómetros de las ruinas de la serrería nos encontramos con una bifurcación de ramblas, por la derecha sigue la rambla Argongeña. Nosotros seguimos por la de la izquierda hasta enlazar con el camino que deberíamos haber seguido, de haberlo encontrado, 300 metros más adelante.
En este cruce de sendas salimos de la rambla y nos desviamos a mano derecha por una senda que se convierte en camino y que nos lleva a la “Casa del Olivar”. Se encuentra a un kilómetro escaso y merece la pena la visita.
La casa tuvo mejores tiempos, pero aún se encuentra en perfecto estado. Eso sí, da pena la soledad que la embarga, con los campos yermos y la rambla Argongeña retorciéndose en meandros a sus pies.

Retrocedemos hasta el punto de enlace anterior (cruce de sendas) y ahora tomamos una senda a mano derecha que en un corto, pero fuerte ascenso nos lleva hasta un camino poco transitado.

Tras pasar unas casas en ruinas, un kilómetro más allá del cruce de sendas, tomamos un camino forestal que va llaneando por todo el alto durante otro kilómetro. Tenemos desde esta atalaya unas magníficas vistas del valle de Ayora
A partir de este punto comenzamos a descender, en algunos tramos con bastante intensidad.
Hay que estar atentos pues aproximadamente en el kilómetro 9,7 del recorrido hay que desviarse a mano izquierda por una senda, que en un brusco descenso nos va a acercar al paraje de las Quebradas, de imprescindible visita.

“Las Quebradas de Teresa de Cofrentes Es un conjunto de fracturas abiertas en conglomerados terciarios, dispuestas en general en sentido N-S, compuesto por dos tramos unidos entre sí. Presentan una anchura entre 5 y 10m y una profundidad desigual, con puntos en donde supera los 30 metros. Es un paisaje ruinoso y espectacular de paredes verticales, simas y bloques caóticos desprendidos de las paredes”Recogido de Internet–

Seguimos descendiendo y tras pasar por un par de Quebradas más y unos campos de olivos, llegamos al camino asfaltado por el que vinimos está mañana y lo cogemos a mano izquierda, a escasos 400 metros se encuentra nuestra nave pirata esperándonos.
A las 14:01 horas damos por finalizado el recorrido.

Allí nos hemos encontrado con Vergara, un naturalista y fotógrafo de Teresa de Cofrentes con quien hemos departido un buen rato.
Persona amante de la naturaleza que se conoce todos los rincones de esta sierra como la palma de su mano.
Personaje interesante y por sus comentarios un digno descendiente del teresino Pablo Ubecar (quien no sepa quién es que lo busque por Internet)

Buen día para realizar está excursión. Ha hecho sol y algo de calor, pero sin pasarse. Hemos disfrutado de las hermosas vistas de esta rambla y de las Quebradas.

Datos del recorrido:

Distancia real recorrida: 11.5 km.
Tiempo total con descansos: 4 horas y 5 minutos, con descansos.
Tiempo parado: 1 hora y 20 minutos.
Tiempo en movimiento: 2 horas y 45 minutos.
Altura máxima: 806 metros.
Altura mínima: 531 metros.
Altura de salida: 533 metros.
Desnivel máximo: 275 metros.
Ascensión acumulada: 287metros.
Descenso acumulado: 273 metros.
Velocidad media: 2,5 km/hora.
Pendiente máxima: 20,5 %

Nos dirigimos a Ayora para comer.
La idea era haberlo hecho en el restaurante El Rincón y haber degustado el arroz ayorino o los gazpachos, pero se encontraba cerrado.
Preguntando a la gente nos han aconsejado comer en el café restaurante La Artística.
Ha sido una excelente elección y una grata sorpresa.

El Restaurante:

Primero: varios platos al centro para compartir
• 1 Bravas
• 1 Ración de croquetas de Boletus
• 1 Ración de chopitos fritos
• 1 Mousse de foie caramelizado
• 1 Ración de gambones a la plancha

Segundo:
• 1 Entrecot trinchado al centro

Postres:
• 1 plato al centro con flan, natillas, bizcocho, pasteles caseros, etc…

Bebidas:
2 Jarras de Cerveza.
Cafés y orujos

Todo ello por 17 euros por comensal.

Conclusión: Relación calidad/precio, muy buena. Buen menú del día en cantidad y calidad.
Local moderno y muy acogedor.
Pedro, su joven propietario, educado en la Escuela de Hostelería, es una persona agradable en el trato y buen profesional.
Buena presentación de los platos y en general buena calidad en el producto. Se agradece encontrar buenos profesionales con interés y ganas de agradar.
Hemos quedado muy satisfechos.

Pascual

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Responses

  1. Hola Pascual:

    Bueno, he leído tu crónica por tierras ubecarianas. Interesante y detallada. Como ya comenté en mi facebook, vuestra elección del recorrido es una de esas andaduras que me gusta realizar cada cierto tiempo. La primera casa que mencionas sobre el mismo cauce de la Argongeña es, en efecto, la Casa del Olivar…

    “La casa tuvo mejores tiempos, pero aún se encuentra en perfecto estado. Eso sí, da pena la soledad que la embarga, con los campos yermos y la rambla Argongeña retorciéndose en meandros a sus pies.”

    Pascual, esa soledad que mencionas, en lo personal, es hoy día la sustancia del lugar, otrora habitado y por ende, trabajado… Y esos meandros de la Argongeña son una gozada…

    Y la segunda casa (ruinas) se trata de LOS CORRALES, como se conoce entre los lugareños cabezones (Teresinos)…

    Seguiré en otro momento…

    • Hola Vergara,
      efectivamente es la Casa del Olivar. Cuando hablamos me parece que te dije un nombre diferente.

      Es dificil que las palabras expresen los sentimientos. Cuando me refería a la soledad del lugar lo hacia pensando que en otros tiempos habria alguna familia viviendo allí y los campos estarian cuidados y con ganado por los alrededores, etc, etc, etc….; no había ningun sentido peyorativo en ello.
      De hecho, soy aragones de la zona de Javalambre, y esos rincones en los que la paz y el paisaje te embargan, me atraen mucho.

      Un saludo

      Pascual

      • Hola Pascual:

        Si, ciertamente, las palabras a veces se disocian del pensamiento o la idea que llevamos en la cabeza… Bueno, no obstante, al margen de las soledades del hoy día, en su tiempo todos esos rincones estaban habitados, trabajados y sustentados como la única forma de vida del momento… Cuando me comentaste la casa de las tres marías, no pude sospechar que se trataba del Olivar ya que ésta se encuentra muy metida en la Argongeña, según la conversación mantenida… Lo cierto es que el recorrido fue muy acertado, digno de disfrute del entorno ubecariano…

        Un cordial saludo

        • Gracias Vergara por tus comentarios.
          La verdad es que disfrutamos mucho con esta excursión.
          No somos de repetir por la misma zona, pero no descarto más adelante hacer alguna que otra ruta por el Valle.

          Un cordial saludo

          Pascual

  2. http://teresadecofrentes2007.wordpress.com/

    Esta es mi web sobre Teresa de Cofrentes…

    • ¡Como se notan los buenos fotografos!

      Bueno ya habras observado que lo mio es simplemnete por ilustrar la excursion pero de calidad de las fotos, ná de ná.

      Pascual

      • Pascual, tu ilustración del recorrido es completa y acertada… El cauce de la Argongeña es uno de esos recorridos que merecen la pena realizar hasta Caroche, la montaña santuario ubecariana…

        Por cierto, en verano ese recorrido es una proeza el solo hecho de pensarlo…

        Recuerdo que hace cosa de 15 años lo realicé con un amigo en pleno epicentro estival (finales de julio) y si no hubiera sido por el par de cantimploras adosadas a la cintura (obligadas) se pasa realmente mal el camino de vuelta… Tomar el cauce desde el nacimiento ubecariano hasta los lindes de Caroche o la misma fuente del Collado para después retornar al punto de origen en pleno verano, es como poco, cosa de Espartanos… Desde luego, si no se intenta, no sabes hasta donde eres capaz de resistir… En fin, cosas de este terruño agreste y endiabladamente único…

        • Hola de nuevo Vergara,
          me imagino la situación, ya que yo tambien he hecho alguna que otra burrada similar en los meses de julio/agosto y entiendo perfectamente de lo que hablas.

          Pascual

  3. Hola Pascual…

    Soy el que os encontrastéis en el Nacimiento Ubecariano… Una vez completes el artículo iré introduciendo comentarios…

    Un cordial saludo…

    • Hola Vergara,
      he tardado un poco por las fallas y …, pero aqui estoy.
      Claro que nos acordamos de ti. Nos pareciste una persona muy inquieta e interesante y eso no se olvida asi como así.

      Un saludo.

      Pascual

  4. Ruta muy interesante que hace tiempo quiero hacer, me alegro mucho que la haya hecho un buen amigo mio, por que así la podré seguir, evitando lógicamente el tramo inicial (solo para verdaderas cabras).

    Ya me dirás que haces para que salga bien el track en ese cerrado barranco.

    Por cierto el descapotable todo una pasada, pero no pega mucho para ir a la montaña.

    Simón

    • Simón que alegria verte por estos lares.
      Perdona la tardanza pero las fallas y otros compromisos me han tenido alejado de estas páginas.
      Desde luego que te aconsejo hacer esta excursión, pero con la cantidad de gente que te acompaña es impensable que la hagas por donde nosotros la hicimos. Mi consejo es que en la parte inicial tomes el senderillo que describe Cuellar para evitarte disgustos.

      Referente al GPS todo es practicar. Tenemos que reunirnos para seguir con nuestra puesta a punto del GPS.

      En cuanto al descapotable, ¿por qué no? No será cierta envidia…

      Un saludo

      Pascual


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