Posteado por: Pascual Paricio | Sábado, 11 diciembre, 2010

Catí – Balneario de L’Avellá



En la 1ª fotografía aparece:
El Tossal de la Nevera, al fondo

En la 2ª fotografía y de izquierda a derecha aparecen:
Pascual y Luis en el vértice geodésico del Tossal

En la 3ª fotografía aparece:
Catí, en el fondo del valle

Distancia de Valencia: 140 km.
Duración de la excursión: 5 horas y 19 minutos, con descansos.
Recorrido: 15,7 kilómetros.
Dificultad: Media.

Las fotografías las podéis ver en el siguiente enlace:
https://goo.gl/photos/LNgMFiorsAiSmrPcA

Descarga del Track:


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Asistentes: Luis y Pascual

Pepe que también iba a asistir, tuvo un contratiempo familiar y a última hora nos avisó de que le era imposible acompañarnos. Sé que le apetecía mucho hacer esta excursión. Otra vez será.

A las 07:00 horas salimos de Valencia en dirección a Catí, Alto Maestrazgo. La parada a tomar café la hacemos en el bar “La Perdigana”, un Restaurante que hay pegado a la CV-15 en la Masía de San Pablo, antes del desvío de Albocacer.

Son las 09:00 horas cuando llegamos a Catí. El día está fresco pero luce un sol radiante y ante la ausencia de viento ya se vislumbra el magnífico día que va a hacer y de hecho así ha sido.

Nos dirigimos hacía el Plá de San Roc, lugar de inicio de nuestra ruta que se encuentra a las afueras de la población. Estamos ante una pista asfaltada y rodeada de granjas de cerdos que no nos dice nada, por lo que nos adentramos un kilómetro por ella hasta toparnos con un bifurcación con un pilón a modo de rotonda, allí aparcamos el coche para iniciar nuestro recorrido.
En el track está perfectamente reflejado este punto.

Llevábamos cómo documentación el track que hizo Simón Corresendas de la ruta y las explicaciones del libro de Esteban Cuellar sobre la misma. Cada uno de ellos hace el recorrido de diferente forma.
Simón se dirige en primer lugar hacia el Tossal de la Nevera para regresar a Catí por el Balneario de L’Avellá y Esteban Cuellar lo hace en sentido contrario.

Nosotros decidimos dirigirnos en primer lugar hacia el Balneario de L’Avellá y regresar por El Tossal de la Nevera, para cerrar el circuito.

Son las 09:13 horas cuando comenzamos a caminar.

Al parecer la ruta la han repintado hace poco porque está perfectamente señalizada y con la pintura, en algunos tramos, reluciente.
Salimos por la pista asfaltada que hay a mano derecha que se dirige a la carretera que une Catí con el Balneario de L’Avellá. Tras recorrer unos 300 metros nos incorporamos a la citada carretera, que cogemos a mano izquierda en suave pero ininterrumpido ascenso. Caminamos flanqueados por unos enormes pinos.

Unos 700 metros más adelante, en una curva, la abandonamos para coger un sendero a mano derecha.
Unos 200 metros después, llegamos a un camino que se dirige a una masía próxima y que hemos de cruzar ya que enfrente se encuentra una cancela y tras ella la senda por la que hemos de continuar. Un enorme mastín blanco se dirige hacia nosotros con paso cansino pero imperturbable. Nosotros por si acaso nos desviamos por la pista a mano izquierda, hacia la carretera y damos un pequeño rodeo (una U) para evitarlo. El perrazo nos no quita el ojo de encima.
En la gráfica y el track he reflejado está circunstancia.
Por fin nos reincorporamos a la senda original. Ahora comienza un fuerte ascenso por un terreno pedregoso.

Al poco cruzamos la carretera y seguimos por la senda en ascenso y un poco más adelante nos incorporamos a ella para en 20 metros abandonarla por una senda que hay a la izquierda y que ya sin más interrupciones nos lleva al Balneario.
Todo este tramo lo hacemos paralelos a la carretera y tras descrestar la loma que hay encima del túnel de la misma, vemos al fondo el Balneario con su ermita.
Precioso rincón el que se divisa desde lo alto. El Balneario lo tenemos enfrente nuestro, muy abajo, muy abajo….

Según Cuellar durante está ultima parte, la senda se pierde y hay que caminar campo a través. Pues bien ahora ya no es así ya que han desbrozado la senda y repintado la señalización y no hay problema alguno.

Descendemos por una pista hasta las inmediaciones del Balneario, salimos junto a unas casas rurales.

Cogemos a mano izquierda una pista asfaltada que en pocos metros se convierte en senda.
Un poco más allá en una revuelta del camino, al sol, y teniendo enfrente nuestro el Balneario nos disponemos a almorzar y tomar un descanso. Son las 10:32 horas.

Almuerzo ligero consistente en nueces y dátiles, eso sí la copita de orujo blanco, por supuesto…, no ha faltado.

A las 10:52 horas reemprendemos la marcha.

Durante 1 kilómetro comenzamos un fuerte ascenso por el sendero hasta alcanzar un collado. Desde este punto apreciamos con nitidez nuestro destino, El Tossal de la Nevera.
Las vistas del valle y de los alrededores son espectaculares.

Nos desviamos a mano derecha para acometer el último repecho fuerte del día. Seguimos en fuerte ascenso hacia un bosquecillo de carrascas. Tras atravesarlo, se suaviza el ascenso y ahora sí que divisamos cercano nuestro destino.
A mí personalmente me ha maravillado este paraje, no sé si en las fotografías se aprecia la majestuosidad del paisaje.

Nos dirigimos hacia un muro de piedra, con una alambrada pegada, que delimita los términos municipales de Catí y Morella y avanzamos junto a él, siempre en ascenso, ahora más suave.
Nuestro objetivo es una carrasca solitaria que se ve a lo lejos y que ese encuentra en las inmediaciones de nuestro destino.
Cruzamos varios muros de piedra transversales y a las 12:18 horas alcanzamos el vértice geodésico que se encuentra en el Tossal dela Nevera, a 1.286 metros de altitud s.n.m. Ahora sí que nos ponemos otra vez los polares pues hace algo de viento y al pararnos nos estamos quedando fríos.
Desde esta atalaya divisamos con nitidez los espectaculares macizos montañosos que nos rodean, Peñagolosa, los Puertos de Beceite, etc…

Fotos de rigor para inmortalizar la hazaña y seguimos el recorrido, ahora en descenso.
Aquí hemos tenido que echar mano del GPS pues las marcas han desaparecido en el tramo inicial y teníamos dudas del camino a seguir.

Descendemos bruscamente en varias lazadas y nos dirigimos hacia la Nevera Vella que está a algo menos de un kilómetro del vértice.
Se encuentra en estado ruinoso y la hiedra la está invadiendo, un agujero a través de ella nos deja ver su profundidad.

Seguimos nuestro itinerario dirigiéndonos hacia una fuente con su abrevadero que se encuentra más abajo, ya en las inmediaciones de una masía en ruinas, el Mas de la Serra. Aquí hemos de echar mano del GPS pues tampoco hay marca alguna.

Pasada la fuente seguimos por un senderillo entre bancales hasta alcanzar la masía. A partir de ahí volvemos a ver las marcas de pintura blanca y amarilla del PR.
La única precaución que hemos de tener es que unos 500 metros después de la masía, nos encontramos con una bifurcación no muy bien definida. La tendencia natural es seguir de frente, pues está más marcada la senda, pero nos hemos de desviar a mano izquierda por un sendero descendente que al principio no está muy definido.

A partir de aquí todo es coser y cantar. Un kilómetro y medio más adelante pasamos junto a la fuente de la Masada con su abrevadero de piedra y veinte minutos más tarde llegamos al coche cerrando el circuito.

Son las 14:32 horas cuando llegamos al aparcamiento y damos por finalizada la ruta.

No nos hemos cruzado con nadie en todo el itinerario.

Hemos tenido un día magnifico, impropio de la temporada en la que estamos y de la zona por la que hemos caminado. Con decir que durante el ascenso nos hemos despojado del polar y hemos caminado solo con la camiseta de manga corta… (Alfonso que te veo llegar, no digas nada ya que te lo he puesto fácil,… y con pantalones desde luego)

Datos del recorrido:

Distancia real recorrida: 15.72 km.
Tiempo total con descansos: 5 horas y 19 minutos, con descansos.
Tiempo parado: 1 hora y 26 minutos.
Tiempo en movimiento: 3 horas y 53 minutos.
Altura máxima: 1.284 metros.
Altura mínima: 695 metros.
Altura de salida: 695 metros.
Desnivel máximo: 589 metros.
Ascensión acumulada: 674metros.
Descenso acumulado: 683 metros.
Velocidad media: 2,9 km/hora.
Pendiente máxima: 32 %

Comemos en el restaurante “El Prigó” de Catí
A las 14:42 horas llegamos al establecimiento.

El Restaurante:

Al centro:

• Ensalada

Primero:

• 2 Alubias con perdiz

Segundo:

• Pollo a la brasa
• Chuletas a la brasa

Postres:

• Cuajada con miel
• Crema catalana

Bebidas:
Cervezas, vino y gaseosa.
Cafés (incluido un carajillo)

Después de comer nos han invitado a unos pastelitos de boniato y rollos de anís.

Todo ello por 15 euros por comensal.

Conclusión: Relación calidad/precio, buena. Buen menú del día en cantidad y calidad.
Excelentes postres caseros. El personal es muy agradable.

Pascual

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