Posteado por: Pascual Paricio | Sábado, 7 noviembre, 2009

Beniatjar – El Benicadell


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En la 1ª fotografía y de izquierda a derecha aparecen:
Pascual y Luis.

En la 2ª fotografía aparece:
El Benicadell

En la 3ª fotografía aparece:
Luis.

Distancia de Valencia: 90 km.
Duración de la excursión: 4 horas y cuarenta y cinco minutos, con descansos.
Recorrido: 14,2 km.
Dificultad: Media – Alta.

Las fotografías las podeis ver en el siguiente enlace:
https://goo.gl/photos/keXw18f8rzTBc2z17
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Asistentes: Luis y Pascual

Está vez hubo más bajas de las previstas, pero, los incombustibles, seguimos con el plan previsto.
Ni que decir tiene que, pese a que Alfonso no se lo va a creer, nos lo pasamos muy bien y se nos hizo algo corto el recorrido. Estuvimos a punto de repetir un trozo…

A las 07:30 horas salimos de Valencia y en poco más de una hora estábamos tomando café en el restaurante Génesis de Castello de Rugat.
Allí se encontraba Roberto, el propietario, tomándose un opíparo almuerzo a tan temprana hora, le preguntamos si tenían menú del día y nos respondió afirmativamente, mostrándonos la carta.
Nos dijo que fuese cual fuese la hora a la que terminásemos la excursión, tendríamos comida. Nos gusto el detalle por lo que decidimos volver a la hora de comer.

Después del café nos dirigimos a Beniatjar, lugar de inicio de nuestra ruta.
Al estar cortada la calle Mayor por obras (dichoso plan E) aparcamos el coche al principio del pueblo, al lado del Bar del Centro Social Cultural de Beniatjar.

A las 09:20 horas iniciamos la excursión, un recorrido circular que sigue el sendero PRV-213.
Seguimos por toda la calle Mayor hasta el final del pueblo, allí al lado de una fuente hay un cartel indicador de la ruta (aquí es donde tendríamos que haber dejado el coche).
En este punto termina el asfalto y seguimos de frente por una pista forestal. Enfrente nuestro se alza amenazadora, la inmensa mole de la Sierra del Benicadell.
Esta primera parte del itinerario hasta la casa forestal de Les Planisses, aunque hay varios desvíos, está muy bien señalizada y no es preciso hacer ninguna descripción al respecto.
Tan solo señalar que, desde el principio y sin tregua, es un continuo ascenso entre pinos.

Y en cuanto al resto del recorrido, siguiendo las indicaciones del libro de Esteban Cuellar, no reviste ninguna dificultad seguirlo.

A las 10:00 horas llegamos a Les Fontetes, un área recreativa con su fuente y bancos de madera, a la sombra de unos inmensos y frondosos árboles. Nos desviamos a mano izquierda, siempre en ascenso, hasta la casa forestal de Les Planisses, a la que llegamos diez minutos más tarde.
Seguimos de frente por la pista forestal, tras atravesar una barrera. A unos 500 metros rechazamos una pista encementada, a mano izquierda, que se dirige a una caseta forestal.

El siguiente desvío que vemos, también a mano izquierda, y que está señalizado con unos postes verticales dejamos la pista forestal y emprendemos el ascenso definitivo a la cima del Benicadell; son las 10:30 horas de la mañana.
Es un sendero que en constantes lazadas nos hace ganar altura de una forma vertiginosa. Las vistas desde este punto son espectaculares, creo que las fotografías reflejan con claridad lo que comento.
El viento empieza a soplar a ráfagas, con bastante intensidad.
A las 11:12 horas alcanzamos el desvío de la Nevera y nos dirigimos a visitarla. Es un breve paseo de apenas unos 6 minutos.
Allí nos topamos con dos excursionistas de Gandía con los que nos hacemos una foto junto a la Nevera, que se encuentra bien conservada.

Aprovechamos el momento para hacer un descanso y tomarnos un tentempié.
Luis no quería parar, es muy aficionado al Extreme Sport, si hubiera sido por él, habríamos subido a la pata coja hasta la cima sin parar. Es una fiera.

A las 11:48, una vez recuperadas las fuerzas, continuamos con nuestra excursión. Desandamos el breve trayecto hasta el sendero principal y proseguimos la ascensión.
Ganamos altura rápidamente en dos amplias lazadas y alcanzamos un collado desde donde acometemos el repecho final a la cumbre.
A las 12:10 hollamos la cima del Benicadell, tras una ligera trepada y atravesar con precaución un paso aéreo algo expuesto debido al fuerte viento.
Las vistas de 360º, desde este punto, son impactantes; divisamos el Montduver, el Montgó, el Montcabrer, la sierra Aitana…
Hacemos las fotos de rigor y pitando emprendemos el descenso. No es cuestión de permanecer allí expuestos al viento.

Son las 12:53, cuando alcanzamos nuevamente la pista forestal que tomamos ahora a mano izquierda para cerrar el circuito.
Doce minutos más tarde cogemos, a mano derecha, el desvío a Les Fontetes. Volvemos a este punto por un sitio diferente, haciendo un bonito circulo. Por el camino hemos visto madroños, que, aunque es la época, estaban algo verdes (de color amarillo), no obstante ha habido suerte y hemos podido coger alguno en condiciones.
Llegamos a Les Fontetes, hacemos unas fotos y sin más dilación continuamos el descenso a Beniatjar, al que llegamos a las 13:50 horas, dando por finalizada la excursión.

En total han sido 4 horas y media de recorrido, con descansos; más o menos el horario previsto.

Como se que a Alfonso le interesa, pongo los siguientes datos:

Distancia real recorrida: 14,5 kilómetros.
Tiempo total con descansos: 4 horas y 35 minutos.
Altura máxima: 1.104 metros.
Altura mínima: 390 metros.
Altura de salida: 390 metros.
Desnivel máximo: 714 metros.
Ascensión acumulada: 970 metros.
Descenso acumulado: 960 metros.
(Je, je; cómo se nota que ya empiezo a enterarme de algo con el GPS TwoNav Aventura)

Nos dirigimos a comer al restaurante Génesis en Castelló de Rugat, al que llegamos a las 14:15 horas

El Restaurante:
Menú de 9 euros compuesto por:
Al Centro:
• Una generosa ensalada
De primero:
• 1 Sopas de ajo
• 1 Entremeses variados
De segundo:
• 2 Sepionets (dos para cada uno) a la plancha con guarnición; exquisitos.
De postre.
• 2 Flanes de café, con mucha nata.
1 litro de cerveza

Nos ha atendido Anka, una camarera rumana muy diligente y simpática.

Hemos tomado café y la propiedad nos ha invitado a unos chupitos de orujo blanco, cosa que agradecemos y respondemos con una generosa propina.

Hemos querido conocer a la cocinera, que resulta ser la mujer de Roberto, Tere. La felicitamos por su buen hacer y le cantamos nuestra habanera fetiche, y la mujer agradecida tiene un detallito con nosotros, nos regala un monedero a cada uno.
¡Muchas gracias!
Posteriormente nos presenta a su nieto Roberto, un diablillo de1 año de edad que por allí corretea.

Conclusión: Lugar muy recomendable para comer, hemos quedado muy satisfechos.

Pascual

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