Posteado por: Pascual Paricio | Sábado, 7 junio, 2008

Puebla de San Miguel – Arcos de las Salinas


  

Distancia de Valencia: 125 km.
Duración: 6 horas y cuarto con descansos
Recorrido: 16 km.

Las fotografías las podéis ver en el siguiente enlace:
https://goo.gl/photos/R6zxircCrZz23Jq2A

Después de un corto periodo de tiempo en dique seco, por diversas razones, me apetecía volver a caminar otra vez. Mi idea inicial era haberme ido a la Sierra de Espadán para hacer la ruta Ain-los Organos de Benitandus, pero al ver en la página web de José Manuel Roca (RocaCoscollá) su propuesta, no lo dudé.
En primer lugar soy turolense de un pueblo no excesivamente lejos de Arcos y conozco la zona, siendo un enamorado de la misma (desde los 14 años he recorrido Javalambre y sus estribaciones, y ya han pasado unos cuantos…). En segundo lugar, el día prometía, y por último las lluvias caídas en el mes de mayo hacían presagiar unos paisajes verdes y un hermoso campo.
No me equivoqué.

Ya está disponible en la página de RocaCoscollá la descripción de la ruta en el siguiente enlace:
http://www.rocacoscolla.com/sender/Caminosal01.php

A las 06:20 horas estaba en la gasolinera de la Eliana, esperando al grupo, fui el primero en llegar. Al poco fueron llegando el resto de compañeros. En total éramos 14 personas:
José Manuel y María Amparo, Juan Miguel, Vicente, María José y Cristina, Emilio y Carmen, Juan Navarro, Juan Manuel y Maite (¡¡¡menudo valor, Juan Navarro viene desde Gandía y recoge a Maite y Juan Manuel en Alcira!!!), Nuria, Fernando y Pascual.
Pese a no ser un grupo tan numeroso como la última vez que caminé con ellos, no se puede decir que era pequeño, ya que éramos 14 personas.
Me desplazo a Puebla de San Miguel en el coche de Fernando, junto a Nuria, en agradable conversación. Como yo soy partidario de tomar un café antes de empezar a caminar, al igual que Nuria y Fernando, hacemos un alto en Chelva para tomarnos un café con leche.

A las 08:30 salimos de la plaza de Puebla de San Miguel, inicio de nuestra ruta. La mañana es fresca, pero pronto nos va a sobrar el polar.
Durante la primera media hora seguimos el PRV-131.8, hasta el corral del Maderero, pero a partir de aquí el itinerario carece de señalización por lo que nos guiamos por la traza que para el GPS ha confeccionado José Manuel, con gran acierto. No soy partidario, de momento, por ese instrumento, pero he de reconocer que en está ocasión sin su apoyo nos hubiera sido imposible finalizar con éxito la ruta.

El almuerzo lo tomamos en el corral de la Cumbre, casi a una hora y media del inicio, entre sol y sombra, más sol que sombra en mi caso ya que estamos a casi 1.400 metros de altitud y a está temprana hora hace algo de fresco.
Vicente, nos sorprende gratamente con su bota de vino y su mujer María José, con un café con limón, magnifico. Estos almuerzos campestres son un lujo…
Acabado el almuerzo, que nos lo hemos tomado con mucha tranquilidad, seguimos el itinerario en ascenso hasta llegar a un cortafuegos que sirve de divisoria entre Teruel y Valencia, es el punto más alto de nuestro recorrido.
Aquí ha habido una pequeña incertidumbre, pero José Manuel con gran profesionalidad la ha resuelto con nota.

Pasamos junto a la cumbre del Atalaya y por una vaguada iniciamos el duro y empinado descenso hasta la aldea, abandonada, de las Dueñas. Algunos se han dedicado a buscar caracoles, abundantes por esta zona. Y otros se han lesionado en el descenso, ya que corría un hilillo de agua, y al ser un terreno rocoso estaba bastante resbaladizo.
Los lesionados en acto de servicio han sido Juan Manuel, en la pierna (lo de la pierna ha sido con anterioridad pero aprovecho para poner todo el parte de incidencias junto) y mano, “diagnostico probable amputación a la altura del codo” (es una broma y él sabe porque lo pongo) y Nuria en el codo. No ha habido más percances.
Al llegar a las Dueñas, vemos que se nos ha echado encima el tiempo, por lo que decidimos continuar, sin visitar una sabina milenaria que hay por las inmediaciones.
Nos dirigimos a mano izquierda por una pista forestal hasta un collado, desde donde se divisa un amplísimo valle y donde está ubicado “el campo de golf de Fernando”.
Descendemos, trazando unas amplias lazadas hasta un corral. En este punto nos tenemos que desviar y seguir las indicaciones de un GR. No aparece señal por ninguna parte. Menos mal que el “hermano GPS” viene en nuestra ayuda. Al cabo de un rato y después de rodear unos campos de cereal (el famoso campo de golf), aparecen las ansiadas señales. Iniciamos un ascenso por un sendero, una antigua senda de herradura, hasta llegar al collado Román. Desde allí ya vemos las primeras casas de Arcos de las Salinas, ya queda poco; 35 minutos de descenso y la comida nos espera. Llegamos al restaurante Arcos (¡que original!) alrededor de las 14:45 horas.

Quiero destacar el excelente ambiente que ha reinado entre todos los componentes del grupo.

En total han sido seis horas y cuarto de duración con descansos y almuerzo incluido, en un recorrido de 16,1 km. (no soy un adivino, me lo ha chivado el GPS de José Manuel).

El Restaurante:
El menú estaba compuesto por olleta, embutido de orza, cuajada con miel, vinos, cervezas, cafés y orujo blanco y de hierbas (esto para unos pocos elegidos) por 15 euros. Fantástico precio, buena relación y excelente atención.

La sobremesa:
Después de comer mientras los conductores van en taxi a recoger los coches a Puebla de San Miguel, el resto aprovechamos para echarnos una merecida siestecilla. Unos en la chopera, otros como los lagartos, al sol y el resto entre los que me incluyo a la fresca sombra de la “fe”.

El resumen:
Como resumen de la excursión decir que hemos tenido un excelente día, preciosos paisajes, cierta dosis de aventura y buena camaradería

Gracias a Nuria y a Fernando por haberme llevado en su coche y por el agradable trayecto que hemos compartido.

P.D.: Sé que José Manuel se va a “molestar” cuando vea las fotos publicadas, pues él es partidario de hacer una selección previa, pero lo mío no es arte, sino plasmar la realidad tal y como sale. Y como sucede en la vida, hay buenas y malas “fotos” (esto es broma; disculpa José Manuel)
Como dice mi profesor de clarinete, instrumento del que soy un entusiasta, aunque un pésimo interprete, las cañas (del clarinete) son como un plato de aceitunas, hay que “lidiar” con todas.

La habanera “Salió de Jamaica” está arriba en la cabecera en Canciones.

Pascual

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Responses

  1. Hola Vicente, claro que me acuerdo de ti. Me alegro que compartamos una afición tan saludable e interesante como es el senderismo. Lo que no sabía es que ya no trabajabas en Disproin. Espero que te vaya bien en tu nuevo trabajo.

    Un abrazo

  2. hola, no se si te acuerdas de mi. trabajaba en disproin, y por lo que veo casualmente compartimos aficiones. estaba buscando información para ir de Torrijas a Jabalambre y he visto tu página. Pues eso un abrazo.


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